Jóvenes afrodescendientes debaten sobre sus principales desafíos y demandas actuales
La juventud afro representa la esperanza de la cultura, tradiciones y lengua heredadas por sus ancestros.

Tercera mesa temática del IV Coloquio Internacional de Afrodescendientes

La tercera mesa temática realizada en el IV Coloquio Internacional de Afrodescendientes fue impartida por 5 mujeres afros, quienes conversaron sobre los principales desafíos y demandas actuales desde la juventud afrodescendiente en los países Nicaragua, República Dominicana, Bolivia y Colombia, de donde son originarias las panelistas.

Inició la joven Lídice Chávez, coordinadora de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora de Centroamérica, quien se centró en comentar en los espacios otorgados a las mujeres afrodescendientes, también a la juventud en general a nivel latinoamericano.

Entre los principales desafíos mencionados por Chávez destacan: la autonomía económica en los jóvenes afrodescendientes, el racismo y la discriminación, la violencia de género en las y los afrodescendientes, y la falta de reconocimiento en la juventud.

Lídice expuso que, con solo el hecho de ser afrodescendientes, se encuentran “trabajos no remunerados, y la sociedad nos han reconocido como que los hombres son los productivos y en el caso de las mujeres nacimos para reproducir”, expresó, añadiendo que hay “muy pocos puestos de tomas de decisiones en el ámbito político y social (…); tenemos que seguir trabajando en desaprender estereotipos de la cultura”, destacó.

Otra de las temáticas abordadas por Chávez fue lo que históricamente se ha conocido en el papel de las mujeres afrodescendientes, “las mujeres hemos soportado demasiado (…); nos han enseñado que estamos hechas para situaciones toscas, hostiles, para situaciones de pobreza”, dijo.

Situaciones de discriminación social y racismo

Las ponentes consensuaron en que el tema del racismo y la discriminación social, tanto para hombres, mujeres y juventud afrodescendientes se ven cada día en el mundo, “se continúan dando genocidios a nivel de la discriminación (…); los afrodescendientes son violentados, tanto hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes desde los programas de televisión”, resaltó Chávez.

Lídice Chávez, al concluir su alocución, expresó que las mujeres garífunas de América Central siguen siendo invisibilizadas por los estados clasistas, machistas, racistas, egocentristas y patriarcales.

Mientras que Altagracia Joseph, directora de la Fundación Código Humano de la República Dominicana, centró en su ponencia en los grandes desafíos para la juventud afrodescendiente y eso tiene que ver con los perjuicios y la explotación vista de manera normal. “Por ejemplo, aquí en Dominicana al día de hoy establecen en los requisitos: buena presencia y esa buena presencia no es más que tez clara y cabello planchado, y cuando una negra o negro está en eso puestos, debe dar el doble de rendimiento, muchas veces, con menor salario, también, entrenar actitudes, comentarios, más tratos discriminatorios de personas que visitan dichas empresas”, argumentó.

Otra de las expresiones de Joseph fue parte de sus vivencias de niñez, cuando la obligaban a ser otra persona para ser aceptada por la sociedad. “Mi papá nos negó aprender hablar creole haitiano por miedo a la discriminación”, relató con mucha emoción la afrodominicana.

La educación vista desde la juventud afrodescendiente

Otra temática abordada por las jóvenes fue sobre las áreas profesionales, el activismo político de la juventud afrodescendiente, Erika K. Cordero, coordinadora de Ella Preta en Bolivia, consideró que desde su país se ha avanzado en la visibilización de los afrobolivianos, sin embargo, la historia para que esto se lograra fue bastante difícil, entre ellos, que jóvenes ingresaran a las universidades, tanto públicas como privadas, era una osadía para cada afroboliviano.

Luego, el Ministerio de Educación, bajo una resolución, obligó a las universidades a dar una cantidad de becas a poblaciones indígenas y afrobolivianos “100 becas en las universidades públicas y de 30 a 40 becas en las privadas”, detalló Cordero.

Por su parte, Solangely Molano, líder social de San Andrés, Colombia, aseguró que han tenido una lucha constante por el reconocimiento de sus derechos, no obstante, “Nos han llamado a los jóvenes raizales como vagos, que no nos gusta estudiar, pero nadie habla de las barreras, entre ellos, nuestra lengua creole (…); ahora somos útiles para el turismo y comercio porque hablamos inglés”, expuso.

En Colombia hay algunas universidades que aceptan a jóvenes afrodescendientes, entre ellas, la Universidad Nacional de Colombia, pero, “solo tenemos derecho a sacar 3 semestres de la carrera y luego nos trasladamos a otra universidad y ahí encontramos el racismo, un racismo silencioso”, dijo Molano.

Otra de las instituciones que atienden en el tema de la educación es el Servicio Nacional de Aprendizaje, “ahí solo ofrecen carreras que demanda el comercio, como ser bartender, meseros, entre otros, que no significa que esté mal, sino que no nos dan espacios de crecer, de hacer investigaciones”, objetó la joven afrocolombiana.

Solangie finalizó diciendo que, “debido a la falta de identidad no se cuenta con un plan de vida”, refiriéndose a la juventud afrocolombiana.

Publicado:
Escrito por
Neylin Calderón