Desafíos para la Educación Superior Intercultural

Consideraciones

Contar con una Educación Superior Intercultural que prepara a los individuos en sus derechos humanos fundamentales y a tener la capacidad de ser actores de sus propios destinos. Donde al egresar, puedan construir alianzas para el fortalecimiento de los pueblos, redes e instituciones locales para el control social sobre los procesos, para fortalecer la capacidad local para generar respuestas, concertar y negociar e innovar alternativas de solución a los problemas de cada comunidad y pueblo. Esto garantiza que los planes de vida sean el resultado de acuerdos, concertaciones, negociaciones con las propias comunidades y pueblos para la gobernabilidad en el territorio.

Vemos entonces, que los retos y desafíos son grandes. Varias de las nociones, conceptos y categorías más fundamentales que se han creado desde las ciencias actuales, violentan, desestructuran e imposibilitan la auto comprensión desde lo indígena y afrodescendiente. Esto hace necesario entonces, buscar la forma de abrir espacios interculturales que den cabida hacia nuevas reflexiones, debates y discusiones que contribuyan a crear una nueva condición social del saber. 

Consideraciones

Por tanto creemos necesario desarrollar un enfoque educativo intercultural, que no se base en disciplinas desconectadas, sino en actividades cognitivas integrales, interculturales y transdisciplinarias, capaces de dar respuesta a la complejidad que conlleva el proceso contemporáneo de aprendizaje en su conjunto.

Entonces, resulta imprescindible ver de qué modo se da ese intercambio para producir conocimientos de forma colectiva, lograr la valorización endógena de las comunidades y a la vez, desarrollar las prácticas pedagógicas con la total conciencia de que en las comunidades el conocimiento implica una interrelación entre los saberes, la naturaleza, lo sagrado y un modelo de producción y consumo; permitiendo que la práctica académica sea un espacio de construcción del conocimiento que necesitamos para el desarrollo con identidad para el Buen Vivir, el Vivir Bien y el vivir en paz para todos y todas.

Es esencial recrear, rescatar, sistematizar y finalmente producir conocimientos, para luego poder construir conocimientos nuevos que contengan a los ya existentes y que sean marcos de referencia de la ciencia para el emprendimiento del desarrollo de los pueblos. Para esto es preciso abrir espacios para que se escuchen una amplia variedad y diversidad de voces, que difundan las distintas formas de vida y compartan las distintas maneras de ver el mundo dentro de nuestras aulas.

Además requiere de un trabajo sobre las áreas de transmisión de los mismos donde la investigación, como tarea clave, debe hacerse en el seno de la territorialidad y la organización social y, por otra parte, la oralidad propia de los pueblos, exige formas de registro que permitan que esos saberes ancestrales y actuales puedan ser compartidos por otras comunidades y pasen a formar parte de la dinámica tendiente a lograr construcciones más amplias, en interacción con otros conocimientos.

Al mismo tiempo, es necesario revisar los perfiles de las carreras que ofrecemos en nuestras casas de estudios y el pensum de las mismas, así como el rol y la práctica del o la docente. Y considerar que las comunidades se conviertan realmente en pequeños centros productivos que le permitan a la Universidad tener un laboratorio invaluable para actividades prácticas y de investigación, ya que contribuyen a la formación científica del estudiantado y también lo prepara como ser humano que comparte, valora y respeta los conocimientos, prácticas y cosmovisiones de los pueblos indígenas, afrodescendiente y comunidades étnicas. 

Las metodologías deben permitir a las universidades salir de sus entornos y adentrarse en los espacios donde se hace la vida, donde se hace el conocimiento, trabajar con los sujetos de estos procesos, validarlos y divulgarlos para que obtengan el reconocimiento que por tanto tiempo les ha sido negado.

En general se necesita promover y profundizar en una educación de carácter humanística, la cual debe estar orientada a la formación integral de las personas, y los derechos de ciudadanía, de profesionales competentes que tengan impregnado el respeto y defensa de los derechos humanos, la lucha por la igualdad y la justicia social, el combate contra toda forma de discriminación, el diálogo intercultural con pleno respeto a las identidades y un fuerte espíritu de la unidad en la diversidad.

Una vez más podemos afirmar que los retos y desafíos son numerosos y los obstáculos abundan. Sin embargo, hay obras y acciones que nos muestran que esto es posible, que nos permiten vislumbrar que estamos en un camino que: “vamos haciendo camino al andar”.

La Educación Superior para ser de calidad, debe estar vinculada a la pertinencia y la responsabilidad con el desarrollo sostenible de la sociedad. Lo que exige impulsar un modelo académico incluyente, caracterizado por la indagación de los problemas y necesidades reales en sus contextos y la producción y transferencia del valor social de los conocimientos. Para ello se ha tenido que promover mecanismos de participación activa de los pueblos originarios y demás comunidades étnicas en la definición de prioridades, establecimiento de instrumentos y políticas educativas, así como en el monitoreo y la evaluación de éstas para que realmente respondan al buen vivir de los pueblos y a su concepción del desarrollo.